
Exactamente hace un año atrás, a las 3 de la madrugada con 34 minutos y 14 segundos, el destino y los azares de la vida nos ponían la prueba más dura que nos tocaba enfrentar como sociedad en años. Un terremoto de 8,8 grados en la escala Richter, registrado 63 kilómetros al suroeste de Cauquenes, a 30,1 kilómetros de profundidad -frente a una pequeña localidad costera llamada Cobquecura- nos desestabilizaba del suelo, pero también, nos desnudaba y despojaba de esa imagen de prósperos que nos habíamos construido y creido por años.